Los
usos del lenguaje en la Educación Física infantil curricular
Lo
neurocientífico en la enseñanza deportiva en la escuela primaria
The uses of language in
the Physical Education curriculum for children
Neuroscience in sports
teaching in primary school
Artículo de investigación
Germán Hours
Magister en Deporte (UNLP)
Institución: Facultad de Humanidades y Ciencias de la
Educación
Universidad Nacional de La Plata, Argentina
ORCID: https://orcid.org/0000-0003-1724-4215
Correo electrónico: gerhours22@gmail.com
Recibido: 06/03/2026
Aceptado: 09/06/2026
DOI: https://doi.org/10.53436/JD2161VS
D’perspectivas siglo XXI, Volumen 13, Número
26, Año 2026. Julio-diciembre
ISSN(e):
2448-6566
Este
es un documento de acceso abierto bajo la licencia
Creative
Commons 4.0 Atribución-No Comercial
(CC
BY-NC 4.0 Internacional)
Resumen
Este artículo se configura a partir del proyecto: Los
usos del lenguaje en la educación física infantil. Análisis de las palabras,
conceptos y prácticas discursivas en el currículum de Educación Física para el
Nivel Primario de la provincia de Buenos Aires [2da parte][1],
desarrollando algunas de las
conclusiones que hemos construido, especialmente, el tema de las neurociencias
en el campo. En este texto se podrá observar que, la parte valorativa de la
narrativa que imparte la Educación Física curricular está constituida por las
experiencias directamente vividas por la persona, estableciendo que la
valoración son procesos internos y naturales del sujeto, que resultan de una
intervención que corre en ese sentido por imposición de las clases, sin
embargo, en este enfoque, el niño se estimará a sí mismo de un modo
condicionado, según cumpla o no las condiciones de receptividad que la
disciplina proclama para un valor intrínseco de la corporalidad y el movimiento
dirigidos a la propia conducta. Lo más importante de este artículo, es que
representa una investigación que reflexiona en torno a los mecanismos
discursivos pedagógicos, mediante los cuales la Educación Física produce y
legitima una cultura del individualismo, a partir de un lenguaje que representa
a los discursos de la felicidad, las competencias y el rendimiento, siempre
dentro de una dinámica neoliberal de vida.
Palabras clave: educación física, currículum, individualización, aprendizaje,
neurociencias.
Abstract
This
article stems from the project: The Uses
of Language in Children's Physical Education. Analysis of Words, Concepts, and
Discursive Practices in the Physical Education Curriculum for Primary Schools
in the Province of Buenos Aires [Part 2], developing some of the
conclusions we have reached, especially regarding the role of neuroscience in
this field. In this text, it will be observed that the evaluative part of the
narrative imparted by the Physical Education curriculum is constituted by the
experiences directly lived by the person, establishing that the evaluation are
internal and natural processes of the subject, which result from an
intervention that runs in that sense by imposition of the classes, however, in
this approach, the child will value himself in a conditioned way, according to
whether or not he meets the conditions of receptivity that the discipline
proclaims for an intrinsic value of corporeality and movement directed to his
own behavior. The most important aspect of this article is that it represents
an investigation in which the reflection on the pedagogical discursive
mechanisms. through which Physical Education produces and legitimizes a culture
of individualism, based on a language that represents the discourses of
happiness, skills and performance, always within a neoliberal dynamic of life.
Keywords:
physical education, curriculum, individualization, learning, Neuroscience.
1.
Introducción
Este artículo se configura a partir del proyecto I+D,
denominado Los usos del lenguaje en la educación física infantil. Análisis de las
palabras, conceptos y prácticas discursivas en el currículum de Educación
Física para el Nivel Primario de la provincia de Buenos Aires [2da parte]. Proyecto en el que se trabajó durante casi
cuatro años y que, ha permitido establecer numerosas categorías de análisis,
como el tema de la búsqueda de las emociones a partir de la práctica deportiva
y las actividades físicas en la niñez; el tema de la democratización de la
enseñanza; el tema de abordar el deporte en la infancia desde un aspecto lúdico
y tantos otros.
La perspectiva de análisis en
esta oportunidad, es el de las Neurociencias como teoría que subyace al Diseño Curricular para la Educación Primaria [en adelante
DCEP] (2018) para el área de Educación
Física, en la provincia de Buenos Aires, Argentina. Por lo tanto, en este
proyecto se puede establecer que el DCEP (2018), para el área de
Educación Física, propone permanentemente, entender la acción educativa desde enfoques
que definen cómo aprenden los sujetos, es decir, desde las teorías del
aprendizaje. En este sentido, se puede señalar que, la narrativa que imparte la Educación Física curricular
está constituida por las experiencias directamente vividas por la persona,
estableciendo que la valoración parte de procesos internos y naturales del
sujeto, que resultan de una intervención que corre en ese sentido por
imposición de las clases, sin embargo, en este enfoque, el niño se estimará a sí mismo de un modo condicionado,
según cumpla o no las estrategias de receptividad que la disciplina proclama,
para un valor intrínseco de la corporalidad y el movimiento dirigidos a la
propia conducta. Algo acentuado, porque
la niñez es considerada como el momento clave en la formación integral del
sujeto.
Cuando se habla del momento clave, se hace referencia a
aspectos biológicos, psicológicos, médicos y pedagógicos, aunados en la
actualidad a una posición neurocientífica, que supone revestir de mayor
cientificidad estas narrativas. Sostenidas en un conjunto de palabras que
componen un lenguaje aparentemente sencillo y comprobable, pero que, al ser
analizado su trasfondo ideológico, demuestran una complejidad teórico-política
que amerita profundizar su estudio. Estos discursos presentes en el currículum
se apoyan poniendo el énfasis en que los profesores son una especie de mediador
entre el conocimiento y el aprendizaje, y entre los alumnos y el contexto.
En este orden, se observa también que el DCEP (2018),
mediante la elección de ciertas palabras, conduce la práctica educativa hacia
el desarrollo de un conocimiento fundamentalmente actitudinal, relacionado
especialmente con el desarrollo de la persona y la personalidad, entonces
establecen una conexión entre los factores físicos, cognitivos y
socio-afectivos, y un aprendizaje que debe dar cuenta del proceso evolutivo en
la niñez, desde lo emocional.
Es así que, bajo este enfoque, se apuesta por un cambio
educativo donde lo intelectual, lo físico y lo afectivo-emocional están más
relacionados, permitiendo que los contenidos aparezcan recogidos en la
transversalidad como eje principal del conocimiento, y para lo cual, la
educación moral y cívica, la igualdad de oportunidades, la educación ambiental,
la educación para la salud, entre otros objetivos, se convierten en ejes
vertebradores teóricos y didácticos de la Educación Física, en concordancia con
una educación que, en general va marcando el sentido que debe tener la disciplina,
es decir, una democratización de la enseñanza. Así pues, lo expresa el DCEP
(2018):
Las clases posibilitan experiencias de convivencia
democrática y propician la construcción de ciudadanía cuando son concebidas
como espacios de encuentro y aprendizaje, en los cuales los niños constituyen
grupos, desempeñan roles diversos, se organizan en forma participativa, se
comprometen con el hacer corporal y motriz y toman decisiones. Entre otras
opciones posibles, proponer a los estudiantes la construcción, aceptación y
respeto por las reglas, para que se apropien de los juegos y que puedan ser
jugados por todo el grupo con cierto nivel de autonomía, contribuye al
desarrollo de prácticas democráticas. (p. 373)
Plagado de palabras que conducen hacia estas ideas, se
van configurando los diversos argumentos en la conformación de discursos que
atienden siempre a un mismo lenguaje pedagógico para transmitir lo educativo de
modo general. De esta forma, según lo establece la Educación Física, el aprendizaje interactúa con el desarrollo natural del
niño. Para Arana et al. (2023), “cada vez se hace imprescindible y más interesante
el uso de técnicas y métodos pedagógicos para alcanzar el anhelado aprendizaje
significativo, proceso que engloba la dimensión emocional, motivacional y
cognitiva del estudiante” (p. 444). Como ejemplo, obsérvese que el Diseño
Curricular para la Educación Primaria de la Provincia de Buenos Aires (2008),
para el área de Educación Física, señala:
La clase de Educación Física para los niños y niñas
[...] adquiere nuevos sentidos, entre
los que se cuentan: la posibilidad de construir posturas y actitudes adecuadas
a través de tareas de sensibilización y percepción corporal, la aceptación de
sus posibilidades y limitaciones motrices, la conciencia de su corporeidad, la
de los otros y el cuidado de la salud, el avance en la constitución del grupo,
la comprensión del sentido y la lógica de las diferentes actividades motrices,
el ensayo de algunas organizaciones tácticas básicas, la mayor capacidad
resolutiva en juegos de creciente complejidad, los aprendizajes en ámbitos
variados.(p. 400)
Este se puede señalar como el nuevo desafío que se
presenta hoy en el campo de la Educación Física. Es decir, la constitución de
una disciplina con una actitud más reflexiva, que se reconozca como parte del
sostenimiento de los esfuerzos individuales y grupales, en síntesis, hacia la
conquista de la disponibilidad corporal y motriz que alcanzan las niñas y niños
en este ciclo.
2.
Desarrollo
El lenguaje que presenta la Educación Física en el
DCEP (2018) comprende bien que las narrativas pedagógicas y la estimulación sobre lo expresivo en la
infancia son estrategias de integración colectiva y, por ende, asume que las
actividades físicas y los deportes o juegos motores –denominación actual a
nivel curricular–, se transformarán en actividades educativas, si son
utilizados como recursos prácticos para potenciar la comunicación y la
participación de todos. Esto comprende una las formas en que el capitalismo neoliberal logra sostener mecanismos
para una futura explotación del sujeto ya en su adultez, que operan tácitamente
en el campo educativo, bajo la tendencia a una imaginaria democratización del
sistema y de la educación. Es común que el Neoliberalismo presente una narrativa
que busca mostrar las formas contemporáneas del capitalismo como una
medida de apaciguar las crisis por las que pasa el sistema educativo.
Las ideas de socialización que la Educación Física
proclama a viva voz, emergen en un contexto de experimentación pedagógica, bajo
el supuesto de que sus argumentos y narrativas se encuentran científicamente
comprobados, presentándose como nuevas, reivindicadoras del sujeto e incluso
hasta significativas para estos. El lenguaje que ocupa la disciplina a nivel
curricular, centra su estrategia en la insatisfacción y conmoción ante las
circunstancias sociopolíticas que han florecido en la sociedad global en los
últimos años; caracterizadas por el auge y caída de una supuesta transformación
social, en favor de la especialización y las ponderaciones sobre las tareas de
gestión de la crisis, contra la barbarie anti-civilizadora de posturas aparentemente
anacrónicas. Un lenguaje con palabras y narrativas que presenta una educación
que se opone a la barbarie de posturas que no se emparenten con lo natural, lo
esencial del ser humano y contra la supuesta naturalidad de la libertad humana
que se encuentra representada por el Neoliberalismo.
La postura de este texto es que, justamente estos
argumentos son los que generan una crisis estructural en el sistema educativo,
moviéndose hacia el fortalecimiento de una dimensión instrumental de la
Educación Física y posiciones neoconservadoras. Se puede afirmar que el
lenguaje y las narrativas de la Educación Física a nivel curricular, transita
como una forma de experimentos neoliberales.
En términos históricos, se puede señalar que el
periodo de la historia de la educación argentina desde la promulgación de la
Ley Federal de Educación N° 24195, impulsada durante el gobierno de Carlos
Menem (1989-1999) y, a pesar de que en el año 2006 se promulga la Ley de
Educación Nacional N°26206, promovida por el entonces presidente de la
Argentina, Néstor Kirchner (2003-2007), transita por cánones en los que la
desigualdad y los procesos relacionados con el modelo de producción capitalista
han alcanzado niveles dramáticos, con la promoción de imaginarios a través de
un lenguaje y una narrativa que impulsan de forma más abrupta un modelo
desarrollista y extractivista, que se sigue amplificando en la sociedad.
Resultaron relevantes en la investigación de base de este artículo, las
reflexiones críticas sobre los fenómenos políticos y los alcances que tiene en
el sistema educativo. Así, se observa que el lenguaje de la Educación Física,
con la utilización de determinadas palabras que construyen una narrativa muy
particular, se ven claramente influenciados por las tensiones en las prácticas
políticas y culturales en el campo social general, estableciendo el monopolio
de ciertas ideas, en todas las áreas del sistema, que pretenden fomentar un
nuevo sentido común, bajo argumentos amparados por la ciencia moderna, o la ciencia del desarrollo humano.
Bajo este contexto, la Educación Física ha orientado sus análisis sobre la
enseñanza hacia las teorías del aprendizaje, “la investigación sobre la
Neurociencia ha cobrado cada vez más interés en el mundo docente, dado que esta
disciplina permite dilucidar de qué manera aprende, recuerda y olvida el
cerebro; procesos muy importantes en la enseñanza- aprendizaje” (Arana et al., 2023, p. 445). Esto
es posible, bajo una narrativa que se inclina hacia estas ideas en favor de las
posturas neoliberales en la disciplina, “La trascendencia de la capacidad y
funcionalidad cerebral en la vida, en los seres humanos y en la sociedad en
general es tan grande, que se puede valorar, probablemente como lo más valioso
de la evolución” (Díaz y García, 2022, p. 12). Estos mismos autores sostienen
que:
La investigación del cerebro en lo que se denomina
neurociencia, ha sido un asunto de gran atracción, no solo para los
profesionales de este ámbito, sino también, para los profesionales de la
psicología y la educación. Debido a esto, ha surgido una profusión de conceptos
derivados de “neuro”, tales como: neuroeducación, neurodidáctica,
neuromotricidad o neuroeducación física entre otros. (Díaz y García, 2022, p.
12)
En general, en este tipo de postulados se considera que
la implicación de las neurociencias en el currículum de Educación Física
asegurará una mejora en la capacidad de aprendizaje en todos los órdenes, dado
que se señala que, al estar involucrado el movimiento físico, genera mejoras a
diferentes niveles neurocerebrales como en la memoria, la atención y la
regulación emocional, lo que explícita e implícitamente –aduce la disciplina–
conlleva una mejora en los niveles de rendimiento y esto, directamente hace
mella en la necesidad de consumo del sujeto y la sociedad, porque supone a un
sujeto individualizado, en el que la educación vela por un aumento en su
calidad de vida. Esta unión entre lo neurocientífico y las premisas
neoliberales, transforma la intención educativa, enfocándose en el desarrollo
integral cognitivo, emocional y motor, no solo físico; parte de una concepción
de la ciencia en la que subyace una epistemología de lo natural. En relación
con esto, el DCEP (2018) señala que, de esta forma se “puedan desarrollar diversas formas de comprender los
fenómenos naturales y de interactuar con la realidad, a partir de modelos
explicativos cada vez más cercanos a los modelos científicos” (p. 17). En este sentido, la Educación Física asegura que la
actividad física mejora la capacidad cerebral para adaptarse y aprender. La
explicación neurocientífica que la disciplina toma, señala que, a partir de las
prácticas deportivas y las actividades físicas, el cerebro se oxigena mejor,
aumentando la producción de neurotransmisores, lo que, en definitiva, aumenta la
concentración y las funciones ejecutivas del cuerpo, que repercutirán en las
emociones, sobre todo si se plantean de forma placentera. Entre los objetivos que contempla el DCEP (2018), se
encuentran “asumir actitudes de cooperación, solidaridad y cuidado de sí mismo
y de los otros en actividades motrices compartidas. Experimentar variadas
situaciones sociomotrices para un aprendizaje motor saludable y placentero” (p.
374).
Este lenguaje, en principio, presenta a la disciplina
como una práctica que aspira a la inclusión, a la participación, a la
cooperación y a la relación recíproca entre el docente y el alumno, de ahí que
se genere una individualización evidente, que conlleva a la generalización,
totalización y normalización del sujeto. En consecuencia, el objeto y el
tratamiento pensado en este proyecto, que configura este artículo, no dejan de
ser parte del tratamiento de las prácticas corporales, pero en relación con una
posición científica y no dogmática, que rompe con la tradición que la
disciplina ha mantenido para su desarrollo teórico. En síntesis, lo más importante que se logró en esta investigación es
vincular los discursos progresistas, pragmáticos o de renovación pedagógica que
se observan en el DCEP (2018), con las premisas capitalistas neoliberales.
Esto, de alguna manera, fue una apuesta para la reflexión en torno a los
mecanismos discursivos pedagógicos mediante los cuales la Educación Física
produce y legitima una cultura del individualismo, del organicismo y de una
cada vez más acentuada neuropedagogía en la disciplina, a partir de un lenguaje
que representa a los discursos de la felicidad, las competencias y el
rendimiento, siempre dentro de una dinámica neoliberal de vida.
3.
Metodología
En primer término, se debe aclarar que en esta
investigación se asume un posicionamiento crítico-analítico y una perspectiva
epistemológica y política compleja, a partir de un proceso en el que los
recursos epistemológicos marcan la impronta de la investigación. La metodología
planteada para este proyecto responde al enfoque cualitativo e interpretativo.
El método de investigación utilizado fue el análisis político del discurso, sin
descuidar las cuestiones semánticas, lingüísticas y epistemológicas en el
tratamiento. A través de este método, se trabajó en la reorganización de
información disponible y en la recopilación de nueva información y referencias,
a partir del análisis de material documental –concentrados en la recolección de
información a partir de textos y documentos curriculares–, el cual establece el
corpus de la investigación. Este proyecto trató pues, de indagar en el orden y
las relaciones que contienen y mantienen ciertos discursos, como así también en
las diversas posturas y debates que presentan para conformarse y
materializarse, tratando de comprender los sentidos, continuidades y
discontinuidades que se manifiestan en los hechos, para que se pueda
visibilizar la constitución de cierta normatividad que conlleva.
En particular, este trabajo estableció una perspectiva de
análisis epistemológica y política sobre el significado y los alcances de la
categoría deporte escolar que la
Iniciación Deportiva Española promueve con sus discursos, que se señalan en el DCEP (2018). Por lo tanto, se inscribe en una línea de análisis crítica de
pensamiento y hermenéutica, en clara oposición a aquellas concepciones
reduccionistas y esencialistas con las que suele abordarse las diversas
categorías desde el área de la Educación Física. El diseño de la investigación se concentró en
encontrar las palabras clave que conforman uno o varios lenguajes a nivel
curricular por parte de la disciplina. La investigación, por momentos muestra claramente estos análisis
lingüísticos proyectados, porque en ella se asume que la palabra ante todo “trata de simbolizar al concepto o referencia, de
una parte, y, de otra, de aludir al referente, a la realidad” (Bernal, 1983, p.
496) y porque la elección de las palabras nunca es un hecho inocente, sino que tiene
una intención política y un sentido determinado. Se parte del supuesto que
señala que el concepto deporte escolar,
a través de las palabras que lo componen, establece una construcción
teórica y política que supone, a partir de la articulación de dos unidades
mínimas, pero significativas del lenguaje, cierta unificación o síntesis
política. En síntesis, como lo describiera Michel Foucault (1966), se debe pensar
al discurso como el efecto de una construcción que responde a ciertas reglas y
ciertas formas de control, ciertos criterios que legitiman algunos
posicionamientos y deslegitiman tantos otros.
4.
Disertación teórica
El
nuevo auge de las Neurociencias
Los debates en la investigación fueron con el DCEP (2018)
principalmente, pero también con los textos de apoyo docente a nivel curricular
y la bibliografía que constituyen cada uno de ellos. Desde esta perspectiva, la
Educación Física nunca dejó de producirse y reproducirse detrás del pensamiento
científico dominante de la Modernidad, es decir, aquel que responde a una
epistemología de lo natural y lo biológico, pero también capitalista y
neoliberal, que permanentemente busca la forma de normalizar a las prácticas y
al sujeto, hablando de las actividades físicas o de la corporeidad, y del ser
humano o la persona y el desarrollo de la personalidad. A modo de ejemplo, obsérvese que en el Diseño
Curricular para la Educación Primaria de la Provincia de Buenos Aires (2008),
para el área de Educación Física, se señala que:
El nuevo desafío que se
presenta en la clase de Educación Física para los niños y niñas del segundo
ciclo adquiere nuevos sentidos, entre los que se cuentan: la posibilidad de
construir posturas y actitudes adecuadas a través de tareas de sensibilización
y percepción corporal, la aceptación de sus posibilidades y limitaciones
motrices, la conciencia de su corporeidad, la de los otros y el cuidado de la
salud, el avance en la constitución del grupo, la comprensión del sentido y la
lógica de las diferentes actividades motrices, el ensayo de algunas
organizaciones tácticas básicas, la mayor capacidad resolutiva en juegos de creciente
complejidad, los aprendizajes en ámbitos variados, la actitud reflexiva que
lleva a reconocer el efecto de sus acciones motrices y apreciarlas, la
enseñanza mutua y el uso de la mediación ante los conflictos, el sostenimiento
de los esfuerzos individuales y grupales, en síntesis, la conquista de la
disponibilidad corporal y motriz que alcanzan las niñas y niños en este ciclo.
(p. 400)
Aun cuando no se los nombran explícitamente, los
argumentos conllevan, ineludiblemente, las ideas del Constructivismo de Lev
Vygotsky, las perspectivas psicomotrices de Henri Wallon, o los pensamientos
psico-médicos de Jean Le Bouch y Jean Piaget, pero también a ciertas
perspectivas idealistas sobre el deporte de José María Cagigal, que ingresaron
indirectamente al país, a partir de la amplia bibliografía de origen español,
en especial de Domingo Blázquez Sánchez (1986) –infaltable en todo documento
curricular–, que se encuentra en este campo. Tal es la importancia y la
influencia de estos autores que, reconociendo su tarea en las perspectivas reformistas de la década del ‘90,
Ludwig y de Mattos (2023), señalan que, “estos autores fueron los grandes
constructores de las ideas sociointeraccionistas, aportando sus investigaciones
sobre el desarrollo infantil, así como las relaciones entre los factores
biológicos y sociales y los aspectos cognitivos y afectivos de la psicología
humana” (p. 267).
Así, se puede ver reflejado en el DCEP (2018) cuando, por ejemplo, señala que “cuando
se llevan adelante diversas prácticas corporales, la interacción entre los
participantes del grupo, lejos de ser una variable externa a sus procesos, es
estructurante de los aprendizajes” (p. 373), haciendo alusión al Constructivismo
de Vygotsky, o a la idea de Wallon (1975) que plantea que el aprendizaje es un
proceso dialéctico que integra la cognición, la emoción y el movimiento,
considerando al niño como una integridad. Destacando que las emociones y el
entorno social, son fundamentales, y en el que el cuerpo y la psicomotricidad
actúan como eje central del desarrollo en la niñez. No olvidar que para
Vygotsky (1979), el aprendizaje es un proceso social y culturalmente mediado,
donde la interacción con otros y el lenguaje son fundamentales para el
desarrollo cognitivo.
Conceptos clave en el DCEP (2018), incluyen la mediación,
la interiorización y la zona de desarrollo próximo. De esta forma, la Educación Física, adherida a estas
supuestas nuevas perspectivas que comenzaron con el Neoliberalismo, empezó a
poner el acento en la realidad social. Con el argumento del dinamismo y del
innegable crecimiento del modernismo y el avance de la tecnología,
especialmente, el que se daba en el campo de la Medicina. Bajo esta impronta,
la disciplina argumentó en favor de generar una perspectiva
sociointeraccionista[2],
con la necesidad de modificar viejos conceptos que supuestamente asfixian a los
niños en las clases y que supuestamente inhibían el desarrollo natural de estos
niños (Ludwig y de Mattos, 2023), aunque parece haberse olvidado para qué está
en el currículum oficial. De esta manera, se comenzó a suponer que, solo con
todos los procesos psíquicos interiorizados se produce el aprendizaje, puesto
que, cuando se produce la acomodación a un nuevo estímulo, la mente se
reestructura aumentando sus conocimientos y adaptándose al medio en el que se
desenvuelve. Esto llevó a establecer esquemas para la enseñanza a partir del
desarrollo de esquemas cognitivos, que se basaban en los períodos evolutivos;
una normalidad proclamada en todo momento, ya que supone que todos los procesos
son iguales en condiciones normales en todos los niños. Bajo esta forma de
pensar, los deportes y las actividades deportivas son pensadas como un recurso
extremadamente favorecedor para plantear una apertura hacia el desarrollo
cognitivo a partir del movimiento, precisamente por la interacción
socio-afectiva que estos suponen plantear en sus lógicas. Subyace en estas
ideas el concepto de que los niños descubren y aprenden jugando e interactuando
con los demás. En la actualidad,
este conjunto de postulados curriculares, aunque no hagan mención a estos
autores, conjugan una serie de perspectivas psico-médicas que confluyen en lo
que se denomina Neurociencias y que dan sustento teórico a la Educación Física,
en general agrupando todas estas teorías en una especie de teoría única y
dominante. Obsérvese que para Arana et al.
(2023):
Anna Carballo Márquez y Marta Portero Tresserra,
psicólogas y doctoras en Neurociencias, en su libro 10 Ideas claves,
Neurociencia y educación: Aportaciones para el aula (2018); explican que la
Neurociencia educativa es ‘una disciplina que pretende integrar los
conocimientos neurocientíficos acerca de cómo funciona y aprende el cerebro en
el ámbito educativo’. La Neurociencia educativa nos ayuda a saber cómo funciona
el cerebro y cómo intervienen los procesos neurobiológicos en el aprendizaje,
para lograr que este sea más eficaz y óptimo [...] La Neurociencia educativa
puede ayudar a los docentes a entender cómo aprenden sus estudiantes, así como
‘las relaciones que existen entre sus emociones y pensamientos, para de este
modo poder ejecutar la enseñanza de forma eficaz’ (Forés). (p. 446)
Cuando se habla de que se conforma una teoría única, bajo
la perspectiva neurocientífica, es porque, para la Educación Física curricular,
las Neurociencias establecen una apertura hacia el desarrollo humano, porque
desde ella se puede comprender la capacidad de adaptación del cerebro, el
Sistema Nervioso Central y la comunicación neuronal, para entender cómo aprende
el sujeto, sin embargo, a nuestro entender, termina por individualizar,
generalizar y totalizar una teoría que no concibe lo significante para el
sujeto. Desde esta mirada, el aprendizaje es una adaptación a estímulos
impartidos por fuera y funciona para todos del mismo modo; algo con lo que
disentimos por completo. Todo lo planteado en el DCEP (2018), da a entender el
aprendizaje, como el desarrollo
del individuo, dado a partir de un proceso social y ambiental, enfatizando el
papel de las actividades físicas y el movimiento en este desarrollo integral,
pero especialmente cognitivo.
Es decir, para la Educación Física el aprendizaje y el
niño, se estructuran a partir de las relaciones sociales que se establecen
entre el individuo y el mundo que lo rodea, siendo las actividades deportivas
las consideradas como las más eficaces para proponer ciertas cuestiones que se
asemejan a lo que ocurre en la vida. Por lo tanto, se puede afirmar que la
Educación Física curricular, establece un lenguaje que posibilita que el
docente sea un mediador entre los niños y el entorno. Este lenguaje que utiliza
palabras que promueven una teoría abstracta, idealista y, sobre todo,
normalizadora. Se establece así, un pensamiento único, con una aceptación
general, por parte de la disciplina. No obstante lo expuesto por la disciplina
a nivel curricular, aquí se asume algo diferente.
Reforzando la posición en la
presentación de este proyecto, se puede señalar que, coincidiendo con Pierre
Bourdieu (2008), en términos lingüísticos, “el sistema escolar cumple una función decisiva
en el proceso que conduce a la elaboración, legitimación e imposición de una
lengua oficial” (p. 26) y la Educación Física así lo ha considerado también, de
ahí su insistencia por establecer categorías que se identifiquen con el
lenguaje y los discursos pedagógicos que se corresponde con la ciencia y la
consciencia moderna. El lenguaje pedagógico construye y conduce las formas
políticamente correctas que la sociedad ha de adoptar para una supuesta mejor
vida en sociedad, contribuyendo, como ha señalado Bourdieu (2008), a la
“devaluación de los modos de expresión populares” (p. 27), imponiendo el
reconocimiento de una lengua totalmente legítima para la educación de las
personas. Es, sin dudas, “una relación dialéctica entre la escuela y el mercado
de trabajo” (Bourdieu, 2008, p. 27).
De esta manera, se puede observar que, del mismo modo
que lo describe Emiliozzi (2012), en el fondo, este artículo, “no hace otra
cosa que procurar describir cómo el currículum, y por lo tanto la práctica
educativa, pone en funcionamiento cierta normalidad, regularidad, ciertos
comportamientos y maneras de ser como formas universales de ser sujeto en el
marco de los dispositivos de gobierno’ (p. 7)”. Para Emiliozzi (2016), en definitiva,
el currículum es “un documento público, que posee una serie de reglas que
marcan los sentidos de la educación y de la enseñanza” (p. 300).
5.
Análisis y resultados
Los resultados de la investigación que precede a este
artículo, arrojan cuestiones muy significativas, en cuanto al lenguaje y las
narrativas que impone la disciplina. En primer término, la Educación Física se
autodefine como disciplina pedagógica, con diferentes dinámicas a las aúlicas,
pero definitivamente pedagógica. Esta autorreferencia, la llena de simbolismos
acordes con lo que la escuela se supone que debe abordar, revistiéndola de un
carácter prescriptivo sobre el sujeto. No obstante, por esta autodefinición,
pierde su objeto de estudio, para enmarcarse dentro de las premisas, contenidos
y sentidos que la escuela persigue. Del mismo modo que el resto de las
disciplinas educativas del nivel primario, se construye sobre argumentos que
privilegian cuestiones biológicas, psicológicas y naturales del ser humano, para anclar sus análisis en las teorías
del aprendizaje. Aquí se encuentran numerosas palabras que conforman un
lenguaje bien engranado con la perspectiva pedagógica, dando un aparente
fundamento científico en lo que reproduce.
La normalización que establece con sus postulados es
evidente, en ella subyace una epistemología de lo natural, por sobre cualquier
otra razón. Se puede señalar en consecuencia, que las ideas como las de Le Boulch (1993), que hablaban
del lugar de la Educación Física en las Ciencias de la Educación, estableció el
paradigma a seguir y en la actualidad permanece. Para este autor se puede
hablar de:
Educación por el movimiento
(1966); Hacia una ciencia del movimiento humano (1911); El desarrollo
psicomotor eje O a 6 años (1915); Frente a los deportes: la educación
psicomotriz en la escuela elemental (1980); El deporte educativo. De próxima
aparición De la biología social en educación, que reemplaza a su obra anterior,
Hacia una ciencia del movimiento humano y que estudia el movimiento desde la
infancia a la vejez. (Le Boulch, 1993, p. 39)
Para la Educación Física curricular, el deporte
escolar y sus derivados, como los juegos motores o las actividades
psicomotrices, interesan porque permiten la aparición de funciones psicológicas
exclusivamente humanas, históricas y socio-culturales, ya que lo deportivo en
la niñez, supuestamente, engendra sistemas artificiales complejos y
arbitrarios, similares a lo que ocurre en la realidad misma, que regulan la
conducta social, representando el punto de encuentro de la evolución biológica,
social y cultural. Tomando la idea de Vygotsky (1979), la Educación Física sugiere
que la transmisión racional e intencional se da a través de la experiencia y el
pensamiento, pero para ello se requiere de un sistema mediador y el prototipo
de este es un lenguaje específico condicionado para ello. En la niñez, lo
deportivo sería una de esas herramientas o mediadores que piensa la Educación
Física.
La idea de una racionalidad práctica, es decir, una
relación dialéctica entre el docente y el alumno, sugiere que el aprendizaje se
da en esa interacción, produciendo una apertura, una disminución de la
distancia “entre lo que el niño hace solo y lo que es capaz de hacer con la
intervención de un adulto” (Ludwig y de Mattos, 2023, p. 274). Mediante el tipo
de actividades, para la Educación Física se logra aumentar el nivel de
desarrollo potencial, ya que el sujeto es interactivo, porque está constituido
por relaciones interpersonales. “Este proceso de desarrollo está ligado al
desarrollo neurológico, como su condición y límite. La maduración orgánica es
vista como una condición para el desarrollo y permite describirlo en etapas
sucesivas e integradas” (Ludwig y de Mattos, 2023, p. 276). Así lo aplica el
modelo de Iniciación Deportiva, por ejemplo: una serie de pasos secuenciados,
comprendidos por los procesos evolutivos y las fases sensibles del aprendizaje,
que supuestamente conducen al dominio específico de uno o varios deportes en la
adolescencia y juventud. Para reforzar esto, se puede retomar a Crisorio (2001), quien ha asegurado que, “la Iniciación
Deportiva, como forma planificada y sistemática de introducir a los niños en la
práctica de los deportes […] centra el interés educativo en los aprendizajes
estrictamente relacionados con la práctica deportiva y subordina todo lo que se
enseña al objetivo de moldear un deportista” (p. 2).
En ese sentido, Cagigal (1981) ha afirmado que “es malo
dejar marchar a su aire una realidad social tan poderosa como es el deporte
actual” (p. 15). A entender en
este trabajo, una forma lineal de pensar el aprendizaje, que deja por fuera las
singularidades y los significantes para el sujeto, tiende necesariamente a la
normalización, a partir de la generalización y la totalización de este y de sus
prácticas. Obsérvese al respecto lo que indican Ludwig y de Mattos (2023),
porque refuerza lo que la Educación Física curricular reproduce: “la cognición
es considerada como parte del individuo completo que solo puede entenderse
integrado a él, cuyo desarrollo se da a partir de las condiciones orgánicas de
la humanidad, y es el resultado de la integración entre su organismo y el
ambiente, por tanto, el desarrollo está condicionado tanto por maduración
orgánica y por ejercicio funcional realizado por el ambiente” (p. 276). Para
Wallon (1979):
lo que permite que la
inteligencia se traslade del plano motor al plano especulativo obviamente no es
explicable en el desarrollo del individuo (...), pero se puede identificar [el
traspaso] son las aptitudes de la especie que están en juego, especialmente
aquellas que hacen del hombre un ser esencialmente social. (p. 131).
Es por ello, que la Educación Física insiste en que lo
motor, lo emocional, lo cognitivo y la personalidad están tan integrados que
cada uno es parte constitutiva de los demás. Aparece la razón por la cual se
cree que el individuo es un ser integral, único e irrepetible, pero con
características que lo componen como condición humana. Con estos conceptos se
acepta que la persona se constituye “de acuerdo a sus condiciones de
existencia, el medio social y la cultura constituyen las condiciones,
posibilidades y límites del desarrollo del organismo” (Ludwig y de Mattos, 2023,
p. 277).
Uno de los estatutos que consolidan al deporte en el nivel
primario, se relaciona con la idea de que la niñez comprende una fase en la que
se produce la construcción de la autoconciencia, y aquí es donde esta práctica
cobra especial valor, siempre por las interacciones sociales, orientando el
interés del niño hacia lo que su condición humana, biológica y natural,
establecen para un desarrollo adecuado. El lenguaje de la Educación Física en
el DCEP (2018), considera que lo social es esencial para evolucionar
normalmente. Los refuerzos que hace la Educación Física de la Biología, de la
Psicología Evolutiva, de la Medicina y de la Pedagogía, resultan en una
unificación de las premisas por estas disciplinas impulsadas, estableciendo una
síntesis explicativa y justificadora de las intervenciones, en lo que se
denomina Neurociencias. De esta manera la Educación Física, tributando a una
epistemología tanto empírica como naturalista, atiende a las supuestas necesidades naturales del niño por moverse y por estimular las posibilidades de su
potencialidad, estableciendo un proceso
pedagógico-deportivo con los
niños, pero teniendo en cuenta las
particularidades establecidas según las fases
evolutivas en la que se encuentran.
Todos los análisis desarrollados en más de cuatro años
de investigación, permiten entender la complejidad del campo de la educación en
general, que obviamente incluye a la Educación Física, que, detrás de un
aparente progresismo pedagógico, retoma viejos sentidos y asienta prácticas
tradicionales para ostentar el monopolio dentro de las posibles disputas,
aunque, al estar en el currículum, casi no tienen resistencias, reivindicándose
como la postura que defiende el buen desarrollo humano.
6. Conclusiones
En síntesis, en esta coyuntura
portadora de principios pragmáticos, que tanto habla de una educación
democrática, la utilización de determinadas palabras, construye un lenguaje
pedagógico en la disciplina que viene a anunciar el mejoramiento de la calidad de
vida, desde estatutos educativos que supuestamente brindan la posibilidad de
que el sujeto -pensado como individuo- se mueva persiguiendo y alcanzando sus
propios sueños, y por el bien colectivo, legitimando la idea de que sus propias
acciones y su supuesto libre albedrío, por un avance establecido al
democratizarse la educación, explican la evolución de la sociedad. En este punto, coincidiendo con Bourdieu (2008), quien
estableció un serio cuestionamiento al concepto democratización, al señalar que en esa supuesta libertad de elegir,
existe un privilegio para las clases dominantes, porque establece una especie
de laissez faire, que
culmina por ser un patrimonio de exclusiva potestad ante esto,
justamente por los privilegios de tener una mejor educación familiar.
Este texto plantea una mirada sobre un lenguaje y una narrativa que han
legitimado y logrado un impacto en el imaginario social y han pasado, muchas
veces, a ocupar espacios marginados para la discusión académica, entre ellos la
intervención de las Neurociencias y las narrativas que de ellas se desprenden:
la felicidad y el desarrollo de competencias por parte del alumnado, entre
otras, que han originado la supremacía de una cultura del cuerpo cuya promesa
se fundamenta en que los sujetos puedan trabajar y superar cualquier variable
que pretenda obstruir el logro de sus proyectos de vida.
Las Neurociencias, aunque
relevantes en otros campos, carecen de herramientas suficientes para comprender
y enseñar la complejidad que implica la educación del cuerpo, ya que no toma en
cuenta el significante que para cada sujeto puede o no ser el deporte en la
niñez. Como resultado, se considera aquí que, el discurso neurocientífico es
insuficiente y limitado para abordar la enseñanza de las prácticas corporales, destacando
una desconexión entre sus postulados y el sujeto. Estos enunciados, que suelen ser presentados como una
democratización de la educación, lleno de posibilidades, no hace más que
estimular los mismos valores de siempre, estableciendo a los procesos de
enseñanza desde las teorías que hablan de cómo aprende el sujeto, como formas
de intervenir sobre el sujeto, borrando las particularidades, adecuándolo a la
sociedad de una manera cada vez más especializada y haciéndolo pensarse a sí mismo como un producto socialmente
valioso, útil e indispensable.
Por ello, para pensar esta investigación, se partió del
supuesto que indica que lo pedagógico en la Educación Física, en la actualidad,
está revestido por esos discursos que promueven la eficacia desde el valor de
la individualidad. Lo correcto, lo eficaz, lo esperable, lo cuantificable, lo
que no se desvía la norma prevista, en definitiva, es lo que posee el valor
esperado.
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