Los usos del lenguaje en la Educación Física infantil curricular

Lo neurocientífico en la enseñanza deportiva en la escuela primaria

The uses of language in the Physical Education curriculum for children

Neuroscience in sports teaching in primary school

 

Artículo de investigación

 

Germán Hours

Magister en Deporte (UNLP)

Institución: Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación

Universidad Nacional de La Plata, Argentina

ORCID: https://orcid.org/0000-0003-1724-4215

Correo electrónico: gerhours22@gmail.com

 

Recibido: 06/03/2026

Aceptado: 09/06/2026

 

DOI: https://doi.org/10.53436/JD2161VS

 

D’perspectivas siglo XXI, Volumen 13, Número 26, Año 2026. Julio-diciembre

ISSN(e): 2448-6566

 

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Creative Commons 4.0 Atribución-No Comercial

(CC BY-NC 4.0 Internacional)

 

Resumen

Este artículo se configura a partir del proyecto: Los usos del lenguaje en la educación física infantil. Análisis de las palabras, conceptos y prácticas discursivas en el currículum de Educación Física para el Nivel Primario de la provincia de Buenos Aires [2da parte][1], desarrollando algunas de las conclusiones que hemos construido, especialmente, el tema de las neurociencias en el campo. En este texto se podrá observar que, la parte valorativa de la narrativa que imparte la Educación Física curricular está constituida por las experiencias directamente vividas por la persona, estableciendo que la valoración son procesos internos y naturales del sujeto, que resultan de una intervención que corre en ese sentido por imposición de las clases, sin embargo, en este enfoque, el niño se estimará a sí mismo de un modo condicionado, según cumpla o no las condiciones de receptividad que la disciplina proclama para un valor intrínseco de la corporalidad y el movimiento dirigidos a la propia conducta. Lo más importante de este artículo, es que representa una investigación que reflexiona en torno a los mecanismos discursivos pedagógicos, mediante los cuales la Educación Física produce y legitima una cultura del individualismo, a partir de un lenguaje que representa a los discursos de la felicidad, las competencias y el rendimiento, siempre dentro de una dinámica neoliberal de vida.

Palabras clave: educación física, currículum, individualización, aprendizaje, neurociencias.

Abstract

This article stems from the project: The Uses of Language in Children's Physical Education. Analysis of Words, Concepts, and Discursive Practices in the Physical Education Curriculum for Primary Schools in the Province of Buenos Aires [Part 2], developing some of the conclusions we have reached, especially regarding the role of neuroscience in this field. In this text, it will be observed that the evaluative part of the narrative imparted by the Physical Education curriculum is constituted by the experiences directly lived by the person, establishing that the evaluation are internal and natural processes of the subject, which result from an intervention that runs in that sense by imposition of the classes, however, in this approach, the child will value himself in a conditioned way, according to whether or not he meets the conditions of receptivity that the discipline proclaims for an intrinsic value of corporeality and movement directed to his own behavior. The most important aspect of this article is that it represents an investigation in which the reflection on the pedagogical discursive mechanisms. through which Physical Education produces and legitimizes a culture of individualism, based on a language that represents the discourses of happiness, skills and performance, always within a neoliberal dynamic of life.

Keywords: physical education, curriculum, individualization, learning, Neuroscience.

1. Introducción

Este artículo se configura a partir del proyecto I+D, denominado Los usos del lenguaje en la educación física infantil. Análisis de las palabras, conceptos y prácticas discursivas en el currículum de Educación Física para el Nivel Primario de la provincia de Buenos Aires [2da parte]. Proyecto en el que se trabajó durante casi cuatro años y que, ha permitido establecer numerosas categorías de análisis, como el tema de la búsqueda de las emociones a partir de la práctica deportiva y las actividades físicas en la niñez; el tema de la democratización de la enseñanza; el tema de abordar el deporte en la infancia desde un aspecto lúdico y tantos otros.

La perspectiva de análisis en esta oportunidad, es el de las Neurociencias como teoría que subyace al Diseño Curricular para la Educación Primaria [en adelante DCEP] (2018) para el área de Educación Física, en la provincia de Buenos Aires, Argentina. Por lo tanto, en este proyecto se puede establecer que el DCEP (2018), para el área de Educación Física, propone permanentemente, entender la acción educativa desde enfoques que definen cómo aprenden los sujetos, es decir, desde las teorías del aprendizaje. En este sentido, se puede señalar que, la narrativa que imparte la Educación Física curricular está constituida por las experiencias directamente vividas por la persona, estableciendo que la valoración parte de procesos internos y naturales del sujeto, que resultan de una intervención que corre en ese sentido por imposición de las clases, sin embargo, en este enfoque, el niño se estimará a sí mismo de un modo condicionado, según cumpla o no las estrategias de receptividad que la disciplina proclama, para un valor intrínseco de la corporalidad y el movimiento dirigidos a la propia conducta. Algo acentuado, porque la niñez es considerada como el momento clave en la formación integral del sujeto.

Cuando se habla del momento clave, se hace referencia a aspectos biológicos, psicológicos, médicos y pedagógicos, aunados en la actualidad a una posición neurocientífica, que supone revestir de mayor cientificidad estas narrativas. Sostenidas en un conjunto de palabras que componen un lenguaje aparentemente sencillo y comprobable, pero que, al ser analizado su trasfondo ideológico, demuestran una complejidad teórico-política que amerita profundizar su estudio. Estos discursos presentes en el currículum se apoyan poniendo el énfasis en que los profesores son una especie de mediador entre el conocimiento y el aprendizaje, y entre los alumnos y el contexto.

En este orden, se observa también que el DCEP (2018), mediante la elección de ciertas palabras, conduce la práctica educativa hacia el desarrollo de un conocimiento fundamentalmente actitudinal, relacionado especialmente con el desarrollo de la persona y la personalidad, entonces establecen una conexión entre los factores físicos, cognitivos y socio-afectivos, y un aprendizaje que debe dar cuenta del proceso evolutivo en la niñez, desde lo emocional.

Es así que, bajo este enfoque, se apuesta por un cambio educativo donde lo intelectual, lo físico y lo afectivo-emocional están más relacionados, permitiendo que los contenidos aparezcan recogidos en la transversalidad como eje principal del conocimiento, y para lo cual, la educación moral y cívica, la igualdad de oportunidades, la educación ambiental, la educación para la salud, entre otros objetivos, se convierten en ejes vertebradores teóricos y didácticos de la Educación Física, en concordancia con una educación que, en general va marcando el sentido que debe tener la disciplina, es decir, una democratización de la enseñanza. Así pues, lo expresa el DCEP (2018):

Las clases posibilitan experiencias de convivencia democrática y propician la construcción de ciudadanía cuando son concebidas como espacios de encuentro y aprendizaje, en los cuales los niños constituyen grupos, desempeñan roles diversos, se organizan en forma participativa, se comprometen con el hacer corporal y motriz y toman decisiones. Entre otras opciones posibles, proponer a los estudiantes la construcción, aceptación y respeto por las reglas, para que se apropien de los juegos y que puedan ser jugados por todo el grupo con cierto nivel de autonomía, contribuye al desarrollo de prácticas democráticas. (p. 373)

Plagado de palabras que conducen hacia estas ideas, se van configurando los diversos argumentos en la conformación de discursos que atienden siempre a un mismo lenguaje pedagógico para transmitir lo educativo de modo general. De esta forma, según lo establece la Educación Física, el aprendizaje interactúa con el desarrollo natural del niño. Para Arana et al. (2023), “cada vez se hace imprescindible y más interesante el uso de técnicas y métodos pedagógicos para alcanzar el anhelado aprendizaje significativo, proceso que engloba la dimensión emocional, motivacional y cognitiva del estudiante” (p. 444). Como ejemplo, obsérvese que el Diseño Curricular para la Educación Primaria de la Provincia de Buenos Aires (2008), para el área de Educación Física, señala:

La clase de Educación Física para los niños y niñas [...]  adquiere nuevos sentidos, entre los que se cuentan: la posibilidad de construir posturas y actitudes adecuadas a través de tareas de sensibilización y percepción corporal, la aceptación de sus posibilidades y limitaciones motrices, la conciencia de su corporeidad, la de los otros y el cuidado de la salud, el avance en la constitución del grupo, la comprensión del sentido y la lógica de las diferentes actividades motrices, el ensayo de algunas organizaciones tácticas básicas, la mayor capacidad resolutiva en juegos de creciente complejidad, los aprendizajes en ámbitos variados.(p. 400)

Este se puede señalar como el nuevo desafío que se presenta hoy en el campo de la Educación Física. Es decir, la constitución de una disciplina con una actitud más reflexiva, que se reconozca como parte del sostenimiento de los esfuerzos individuales y grupales, en síntesis, hacia la conquista de la disponibilidad corporal y motriz que alcanzan las niñas y niños en este ciclo.

2. Desarrollo

El lenguaje que presenta la Educación Física en el DCEP (2018) comprende bien que las narrativas pedagógicas y la estimulación sobre lo expresivo en la infancia son estrategias de integración colectiva y, por ende, asume que las actividades físicas y los deportes o juegos motores –denominación actual a nivel curricular–, se transformarán en actividades educativas, si son utilizados como recursos prácticos para potenciar la comunicación y la participación de todos. Esto comprende una las formas en que el capitalismo neoliberal logra sostener mecanismos para una futura explotación del sujeto ya en su adultez, que operan tácitamente en el campo educativo, bajo la tendencia a una imaginaria democratización del sistema y de la educación. Es común que el Neoliberalismo presente una narrativa que busca mostrar las formas contemporáneas del capitalismo como una medida de apaciguar las crisis por las que pasa el sistema educativo.

Las ideas de socialización que la Educación Física proclama a viva voz, emergen en un contexto de experimentación pedagógica, bajo el supuesto de que sus argumentos y narrativas se encuentran científicamente comprobados, presentándose como nuevas, reivindicadoras del sujeto e incluso hasta significativas para estos. El lenguaje que ocupa la disciplina a nivel curricular, centra su estrategia en la insatisfacción y conmoción ante las circunstancias sociopolíticas que han florecido en la sociedad global en los últimos años; caracterizadas por el auge y caída de una supuesta transformación social, en favor de la especialización y las ponderaciones sobre las tareas de gestión de la crisis, contra la barbarie anti-civilizadora de posturas aparentemente anacrónicas. Un lenguaje con palabras y narrativas que presenta una educación que se opone a la barbarie de posturas que no se emparenten con lo natural, lo esencial del ser humano y contra la supuesta naturalidad de la libertad humana que se encuentra representada por el Neoliberalismo.

La postura de este texto es que, justamente estos argumentos son los que generan una crisis estructural en el sistema educativo, moviéndose hacia el fortalecimiento de una dimensión instrumental de la Educación Física y posiciones neoconservadoras. Se puede afirmar que el lenguaje y las narrativas de la Educación Física a nivel curricular, transita como una forma de experimentos neoliberales.

En términos históricos, se puede señalar que el periodo de la historia de la educación argentina desde la promulgación de la Ley Federal de Educación N° 24195, impulsada durante el gobierno de Carlos Menem (1989-1999) y, a pesar de que en el año 2006 se promulga la Ley de Educación Nacional N°26206, promovida por el entonces presidente de la Argentina, Néstor Kirchner (2003-2007), transita por cánones en los que la desigualdad y los procesos relacionados con el modelo de producción capitalista han alcanzado niveles dramáticos, con la promoción de imaginarios a través de un lenguaje y una narrativa que impulsan de forma más abrupta un modelo desarrollista y extractivista, que se sigue amplificando en la sociedad. Resultaron relevantes en la investigación de base de este artículo, las reflexiones críticas sobre los fenómenos políticos y los alcances que tiene en el sistema educativo. Así, se observa que el lenguaje de la Educación Física, con la utilización de determinadas palabras que construyen una narrativa muy particular, se ven claramente influenciados por las tensiones en las prácticas políticas y culturales en el campo social general, estableciendo el monopolio de ciertas ideas, en todas las áreas del sistema, que pretenden fomentar un nuevo sentido común, bajo argumentos amparados por la ciencia moderna, o la ciencia del desarrollo humano.

Bajo este contexto, la Educación Física ha orientado sus análisis sobre la enseñanza hacia las teorías del aprendizaje, “la investigación sobre la Neurociencia ha cobrado cada vez más interés en el mundo docente, dado que esta disciplina permite dilucidar de qué manera aprende, recuerda y olvida el cerebro; procesos muy importantes en la enseñanza- aprendizaje” (Arana et al., 2023, p. 445). Esto es posible, bajo una narrativa que se inclina hacia estas ideas en favor de las posturas neoliberales en la disciplina, “La trascendencia de la capacidad y funcionalidad cerebral en la vida, en los seres humanos y en la sociedad en general es tan grande, que se puede valorar, probablemente como lo más valioso de la evolución” (Díaz y García, 2022, p. 12). Estos mismos autores sostienen que:

La investigación del cerebro en lo que se denomina neurociencia, ha sido un asunto de gran atracción, no solo para los profesionales de este ámbito, sino también, para los profesionales de la psicología y la educación. Debido a esto, ha surgido una profusión de conceptos derivados de “neuro”, tales como: neuroeducación, neurodidáctica, neuromotricidad o neuroeducación física entre otros. (Díaz y García, 2022, p. 12)

En general, en este tipo de postulados se considera que la implicación de las neurociencias en el currículum de Educación Física asegurará una mejora en la capacidad de aprendizaje en todos los órdenes, dado que se señala que, al estar involucrado el movimiento físico, genera mejoras a diferentes niveles neurocerebrales como en la memoria, la atención y la regulación emocional, lo que explícita e implícitamente –aduce la disciplina– conlleva una mejora en los niveles de rendimiento y esto, directamente hace mella en la necesidad de consumo del sujeto y la sociedad, porque supone a un sujeto individualizado, en el que la educación vela por un aumento en su calidad de vida. Esta unión entre lo neurocientífico y las premisas neoliberales, transforma la intención educativa, enfocándose en el desarrollo integral cognitivo, emocional y motor, no solo físico; parte de una concepción de la ciencia en la que subyace una epistemología de lo natural. En relación con esto, el DCEP (2018) señala que, de esta forma se “puedan desarrollar diversas formas de comprender los fenómenos naturales y de interactuar con la realidad, a partir de modelos explicativos cada vez más cercanos a los modelos científicos” (p. 17). En este sentido, la Educación Física asegura que la actividad física mejora la capacidad cerebral para adaptarse y aprender. La explicación neurocientífica que la disciplina toma, señala que, a partir de las prácticas deportivas y las actividades físicas, el cerebro se oxigena mejor, aumentando la producción de neurotransmisores, lo que, en definitiva, aumenta la concentración y las funciones ejecutivas del cuerpo, que repercutirán en las emociones, sobre todo si se plantean de forma placentera. Entre los objetivos que contempla el DCEP (2018), se encuentran “asumir actitudes de cooperación, solidaridad y cuidado de sí mismo y de los otros en actividades motrices compartidas. Experimentar variadas situaciones sociomotrices para un aprendizaje motor saludable y placentero” (p. 374).

Este lenguaje, en principio, presenta a la disciplina como una práctica que aspira a la inclusión, a la participación, a la cooperación y a la relación recíproca entre el docente y el alumno, de ahí que se genere una individualización evidente, que conlleva a la generalización, totalización y normalización del sujeto. En consecuencia, el objeto y el tratamiento pensado en este proyecto, que configura este artículo, no dejan de ser parte del tratamiento de las prácticas corporales, pero en relación con una posición científica y no dogmática, que rompe con la tradición que la disciplina ha mantenido para su desarrollo teórico. En síntesis, lo más importante que se logró en esta investigación es vincular los discursos progresistas, pragmáticos o de renovación pedagógica que se observan en el DCEP (2018), con las premisas capitalistas neoliberales. Esto, de alguna manera, fue una apuesta para la reflexión en torno a los mecanismos discursivos pedagógicos mediante los cuales la Educación Física produce y legitima una cultura del individualismo, del organicismo y de una cada vez más acentuada neuropedagogía en la disciplina, a partir de un lenguaje que representa a los discursos de la felicidad, las competencias y el rendimiento, siempre dentro de una dinámica neoliberal de vida.

3. Metodología

En primer término, se debe aclarar que en esta investigación se asume un posicionamiento crítico-analítico y una perspectiva epistemológica y política compleja, a partir de un proceso en el que los recursos epistemológicos marcan la impronta de la investigación. La metodología planteada para este proyecto responde al enfoque cualitativo e interpretativo. El método de investigación utilizado fue el análisis político del discurso, sin descuidar las cuestiones semánticas, lingüísticas y epistemológicas en el tratamiento. A través de este método, se trabajó en la reorganización de información disponible y en la recopilación de nueva información y referencias, a partir del análisis de material documental –concentrados en la recolección de información a partir de textos y documentos curriculares–, el cual establece el corpus de la investigación. Este proyecto trató pues, de indagar en el orden y las relaciones que contienen y mantienen ciertos discursos, como así también en las diversas posturas y debates que presentan para conformarse y materializarse, tratando de comprender los sentidos, continuidades y discontinuidades que se manifiestan en los hechos, para que se pueda visibilizar la constitución de cierta normatividad que conlleva.

En particular, este trabajo estableció una perspectiva de análisis epistemológica y política sobre el significado y los alcances de la categoría deporte escolar que la Iniciación Deportiva Española promueve con sus discursos, que se señalan en el DCEP (2018). Por lo tanto, se inscribe en una línea de análisis crítica de pensamiento y hermenéutica, en clara oposición a aquellas concepciones reduccionistas y esencialistas con las que suele abordarse las diversas categorías desde el área de la Educación Física. El diseño de la investigación se concentró en encontrar las palabras clave que conforman uno o varios lenguajes a nivel curricular por parte de la disciplina. La investigación, por momentos muestra claramente estos análisis lingüísticos proyectados, porque en ella se asume que la palabra ante todo “trata de simbolizar al concepto o referencia, de una parte, y, de otra, de aludir al referente, a la realidad” (Bernal, 1983, p. 496) y porque la elección de las palabras nunca es un hecho inocente, sino que tiene una intención política y un sentido determinado. Se parte del supuesto que señala que el concepto deporte escolar, a través de las palabras que lo componen, establece una construcción teórica y política que supone, a partir de la articulación de dos unidades mínimas, pero significativas del lenguaje, cierta unificación o síntesis política. En síntesis, como lo describiera Michel Foucault (1966), se debe pensar al discurso como el efecto de una construcción que responde a ciertas reglas y ciertas formas de control, ciertos criterios que legitiman algunos posicionamientos y deslegitiman tantos otros.

4. Disertación teórica

El nuevo auge de las Neurociencias

Los debates en la investigación fueron con el DCEP (2018) principalmente, pero también con los textos de apoyo docente a nivel curricular y la bibliografía que constituyen cada uno de ellos. Desde esta perspectiva, la Educación Física nunca dejó de producirse y reproducirse detrás del pensamiento científico dominante de la Modernidad, es decir, aquel que responde a una epistemología de lo natural y lo biológico, pero también capitalista y neoliberal, que permanentemente busca la forma de normalizar a las prácticas y al sujeto, hablando de las actividades físicas o de la corporeidad, y del ser humano o la persona y el desarrollo de la personalidad. A modo de ejemplo, obsérvese que en el Diseño Curricular para la Educación Primaria de la Provincia de Buenos Aires (2008), para el área de Educación Física, se señala que:

El nuevo desafío que se presenta en la clase de Educación Física para los niños y niñas del segundo ciclo adquiere nuevos sentidos, entre los que se cuentan: la posibilidad de construir posturas y actitudes adecuadas a través de tareas de sensibilización y percepción corporal, la aceptación de sus posibilidades y limitaciones motrices, la conciencia de su corporeidad, la de los otros y el cuidado de la salud, el avance en la constitución del grupo, la comprensión del sentido y la lógica de las diferentes actividades motrices, el ensayo de algunas organizaciones tácticas básicas, la mayor capacidad resolutiva en juegos de creciente complejidad, los aprendizajes en ámbitos variados, la actitud reflexiva que lleva a reconocer el efecto de sus acciones motrices y apreciarlas, la enseñanza mutua y el uso de la mediación ante los conflictos, el sostenimiento de los esfuerzos individuales y grupales, en síntesis, la conquista de la disponibilidad corporal y motriz que alcanzan las niñas y niños en este ciclo. (p. 400)

Aun cuando no se los nombran explícitamente, los argumentos conllevan, ineludiblemente, las ideas del Constructivismo de Lev Vygotsky, las perspectivas psicomotrices de Henri Wallon, o los pensamientos psico-médicos de Jean Le Bouch y Jean Piaget, pero también a ciertas perspectivas idealistas sobre el deporte de José María Cagigal, que ingresaron indirectamente al país, a partir de la amplia bibliografía de origen español, en especial de Domingo Blázquez Sánchez (1986) –infaltable en todo documento curricular–, que se encuentra en este campo. Tal es la importancia y la influencia de estos autores que, reconociendo su tarea en las perspectivas reformistas de la década del ‘90, Ludwig y de Mattos (2023), señalan que, “estos autores fueron los grandes constructores de las ideas sociointeraccionistas, aportando sus investigaciones sobre el desarrollo infantil, así como las relaciones entre los factores biológicos y sociales y los aspectos cognitivos y afectivos de la psicología humana” (p. 267).

Así, se puede ver reflejado en el DCEP (2018) cuando, por ejemplo, señala que “cuando se llevan adelante diversas prácticas corporales, la interacción entre los participantes del grupo, lejos de ser una variable externa a sus procesos, es estructurante de los aprendizajes” (p. 373), haciendo alusión al Constructivismo de Vygotsky, o a la idea de Wallon (1975) que plantea que el aprendizaje es un proceso dialéctico que integra la cognición, la emoción y el movimiento, considerando al niño como una integridad. Destacando que las emociones y el entorno social, son fundamentales, y en el que el cuerpo y la psicomotricidad actúan como eje central del desarrollo en la niñez. No olvidar que para Vygotsky (1979), el aprendizaje es un proceso social y culturalmente mediado, donde la interacción con otros y el lenguaje son fundamentales para el desarrollo cognitivo.

Conceptos clave en el DCEP (2018), incluyen la mediación, la interiorización y la zona de desarrollo próximo. De esta forma, la Educación Física, adherida a estas supuestas nuevas perspectivas que comenzaron con el Neoliberalismo, empezó a poner el acento en la realidad social. Con el argumento del dinamismo y del innegable crecimiento del modernismo y el avance de la tecnología, especialmente, el que se daba en el campo de la Medicina. Bajo esta impronta, la disciplina argumentó en favor de generar una perspectiva sociointeraccionista[2], con la necesidad de modificar viejos conceptos que supuestamente asfixian a los niños en las clases y que supuestamente inhibían el desarrollo natural de estos niños (Ludwig y de Mattos, 2023), aunque parece haberse olvidado para qué está en el currículum oficial. De esta manera, se comenzó a suponer que, solo con todos los procesos psíquicos interiorizados se produce el aprendizaje, puesto que, cuando se produce la acomodación a un nuevo estímulo, la mente se reestructura aumentando sus conocimientos y adaptándose al medio en el que se desenvuelve. Esto llevó a establecer esquemas para la enseñanza a partir del desarrollo de esquemas cognitivos, que se basaban en los períodos evolutivos; una normalidad proclamada en todo momento, ya que supone que todos los procesos son iguales en condiciones normales en todos los niños. Bajo esta forma de pensar, los deportes y las actividades deportivas son pensadas como un recurso extremadamente favorecedor para plantear una apertura hacia el desarrollo cognitivo a partir del movimiento, precisamente por la interacción socio-afectiva que estos suponen plantear en sus lógicas. Subyace en estas ideas el concepto de que los niños descubren y aprenden jugando e interactuando con los demás. En la actualidad, este conjunto de postulados curriculares, aunque no hagan mención a estos autores, conjugan una serie de perspectivas psico-médicas que confluyen en lo que se denomina Neurociencias y que dan sustento teórico a la Educación Física, en general agrupando todas estas teorías en una especie de teoría única y dominante. Obsérvese que para Arana et al. (2023):

Anna Carballo Márquez y Marta Portero Tresserra, psicólogas y doctoras en Neurociencias, en su libro 10 Ideas claves, Neurociencia y educación: Aportaciones para el aula (2018); explican que la Neurociencia educativa es ‘una disciplina que pretende integrar los conocimientos neurocientíficos acerca de cómo funciona y aprende el cerebro en el ámbito educativo’. La Neurociencia educativa nos ayuda a saber cómo funciona el cerebro y cómo intervienen los procesos neurobiológicos en el aprendizaje, para lograr que este sea más eficaz y óptimo [...] La Neurociencia educativa puede ayudar a los docentes a entender cómo aprenden sus estudiantes, así como ‘las relaciones que existen entre sus emociones y pensamientos, para de este modo poder ejecutar la enseñanza de forma eficaz’ (Forés). (p. 446)

Cuando se habla de que se conforma una teoría única, bajo la perspectiva neurocientífica, es porque, para la Educación Física curricular, las Neurociencias establecen una apertura hacia el desarrollo humano, porque desde ella se puede comprender la capacidad de adaptación del cerebro, el Sistema Nervioso Central y la comunicación neuronal, para entender cómo aprende el sujeto, sin embargo, a nuestro entender, termina por individualizar, generalizar y totalizar una teoría que no concibe lo significante para el sujeto. Desde esta mirada, el aprendizaje es una adaptación a estímulos impartidos por fuera y funciona para todos del mismo modo; algo con lo que disentimos por completo. Todo lo planteado en el DCEP (2018), da a entender el aprendizaje, como el desarrollo del individuo, dado a partir de un proceso social y ambiental, enfatizando el papel de las actividades físicas y el movimiento en este desarrollo integral, pero especialmente cognitivo.

Es decir, para la Educación Física el aprendizaje y el niño, se estructuran a partir de las relaciones sociales que se establecen entre el individuo y el mundo que lo rodea, siendo las actividades deportivas las consideradas como las más eficaces para proponer ciertas cuestiones que se asemejan a lo que ocurre en la vida. Por lo tanto, se puede afirmar que la Educación Física curricular, establece un lenguaje que posibilita que el docente sea un mediador entre los niños y el entorno. Este lenguaje que utiliza palabras que promueven una teoría abstracta, idealista y, sobre todo, normalizadora. Se establece así, un pensamiento único, con una aceptación general, por parte de la disciplina. No obstante lo expuesto por la disciplina a nivel curricular, aquí se asume algo diferente.

Reforzando la posición en la presentación de este proyecto, se puede señalar que, coincidiendo con Pierre Bourdieu (2008), en términos lingüísticos, “el sistema escolar cumple una función decisiva en el proceso que conduce a la elaboración, legitimación e imposición de una lengua oficial” (p. 26) y la Educación Física así lo ha considerado también, de ahí su insistencia por establecer categorías que se identifiquen con el lenguaje y los discursos pedagógicos que se corresponde con la ciencia y la consciencia moderna. El lenguaje pedagógico construye y conduce las formas políticamente correctas que la sociedad ha de adoptar para una supuesta mejor vida en sociedad, contribuyendo, como ha señalado Bourdieu (2008), a la “devaluación de los modos de expresión populares” (p. 27), imponiendo el reconocimiento de una lengua totalmente legítima para la educación de las personas. Es, sin dudas, “una relación dialéctica entre la escuela y el mercado de trabajo” (Bourdieu, 2008, p. 27).

De esta manera, se puede observar que, del mismo modo que lo describe Emiliozzi (2012), en el fondo, este artículo, “no hace otra cosa que procurar describir cómo el currículum, y por lo tanto la práctica educativa, pone en funcionamiento cierta normalidad, regularidad, ciertos comportamientos y maneras de ser como formas universales de ser sujeto en el marco de los dispositivos de gobierno’ (p. 7)”. Para Emiliozzi (2016), en definitiva, el currículum es “un documento público, que posee una serie de reglas que marcan los sentidos de la educación y de la enseñanza” (p. 300).

5. Análisis y resultados

Los resultados de la investigación que precede a este artículo, arrojan cuestiones muy significativas, en cuanto al lenguaje y las narrativas que impone la disciplina. En primer término, la Educación Física se autodefine como disciplina pedagógica, con diferentes dinámicas a las aúlicas, pero definitivamente pedagógica. Esta autorreferencia, la llena de simbolismos acordes con lo que la escuela se supone que debe abordar, revistiéndola de un carácter prescriptivo sobre el sujeto. No obstante, por esta autodefinición, pierde su objeto de estudio, para enmarcarse dentro de las premisas, contenidos y sentidos que la escuela persigue. Del mismo modo que el resto de las disciplinas educativas del nivel primario, se construye sobre argumentos que privilegian cuestiones biológicas, psicológicas y naturales del ser humano, para anclar sus análisis en las teorías del aprendizaje. Aquí se encuentran numerosas palabras que conforman un lenguaje bien engranado con la perspectiva pedagógica, dando un aparente fundamento científico en lo que reproduce.

La normalización que establece con sus postulados es evidente, en ella subyace una epistemología de lo natural, por sobre cualquier otra razón. Se puede señalar en consecuencia, que las ideas como las de Le Boulch (1993), que hablaban del lugar de la Educación Física en las Ciencias de la Educación, estableció el paradigma a seguir y en la actualidad permanece. Para este autor se puede hablar de:

Educación por el movimiento (1966); Hacia una ciencia del movimiento humano (1911); El desarrollo psicomotor eje O a 6 años (1915); Frente a los deportes: la educación psicomotriz en la escuela elemental (1980); El deporte educativo. De próxima aparición De la biología social en educación, que reemplaza a su obra anterior, Hacia una ciencia del movimiento humano y que estudia el movimiento desde la infancia a la vejez. (Le Boulch, 1993, p. 39)

Para la Educación Física curricular, el deporte escolar y sus derivados, como los juegos motores o las actividades psicomotrices, interesan porque permiten la aparición de funciones psicológicas exclusivamente humanas, históricas y socio-culturales, ya que lo deportivo en la niñez, supuestamente, engendra sistemas artificiales complejos y arbitrarios, similares a lo que ocurre en la realidad misma, que regulan la conducta social, representando el punto de encuentro de la evolución biológica, social y cultural. Tomando la idea de Vygotsky (1979), la Educación Física sugiere que la transmisión racional e intencional se da a través de la experiencia y el pensamiento, pero para ello se requiere de un sistema mediador y el prototipo de este es un lenguaje específico condicionado para ello. En la niñez, lo deportivo sería una de esas herramientas o mediadores que piensa la Educación Física.

La idea de una racionalidad práctica, es decir, una relación dialéctica entre el docente y el alumno, sugiere que el aprendizaje se da en esa interacción, produciendo una apertura, una disminución de la distancia “entre lo que el niño hace solo y lo que es capaz de hacer con la intervención de un adulto” (Ludwig y de Mattos, 2023, p. 274). Mediante el tipo de actividades, para la Educación Física se logra aumentar el nivel de desarrollo potencial, ya que el sujeto es interactivo, porque está constituido por relaciones interpersonales. “Este proceso de desarrollo está ligado al desarrollo neurológico, como su condición y límite. La maduración orgánica es vista como una condición para el desarrollo y permite describirlo en etapas sucesivas e integradas” (Ludwig y de Mattos, 2023, p. 276). Así lo aplica el modelo de Iniciación Deportiva, por ejemplo: una serie de pasos secuenciados, comprendidos por los procesos evolutivos y las fases sensibles del aprendizaje, que supuestamente conducen al dominio específico de uno o varios deportes en la adolescencia y juventud. Para reforzar esto, se puede retomar a Crisorio (2001), quien ha asegurado que, “la Iniciación Deportiva, como forma planificada y sistemática de introducir a los niños en la práctica de los deportes […] centra el interés educativo en los aprendizajes estrictamente relacionados con la práctica deportiva y subordina todo lo que se enseña al objetivo de moldear un deportista” (p. 2).

En ese sentido, Cagigal (1981) ha afirmado que “es malo dejar marchar a su aire una realidad social tan poderosa como es el deporte actual” (p. 15). A entender en este trabajo, una forma lineal de pensar el aprendizaje, que deja por fuera las singularidades y los significantes para el sujeto, tiende necesariamente a la normalización, a partir de la generalización y la totalización de este y de sus prácticas. Obsérvese al respecto lo que indican Ludwig y de Mattos (2023), porque refuerza lo que la Educación Física curricular reproduce: “la cognición es considerada como parte del individuo completo que solo puede entenderse integrado a él, cuyo desarrollo se da a partir de las condiciones orgánicas de la humanidad, y es el resultado de la integración entre su organismo y el ambiente, por tanto, el desarrollo está condicionado tanto por maduración orgánica y por ejercicio funcional realizado por el ambiente” (p. 276). Para Wallon (1979):

lo que permite que la inteligencia se traslade del plano motor al plano especulativo obviamente no es explicable en el desarrollo del individuo (...), pero se puede identificar [el traspaso] son las aptitudes de la especie que están en juego, especialmente aquellas que hacen del hombre un ser esencialmente social. (p. 131).

Es por ello, que la Educación Física insiste en que lo motor, lo emocional, lo cognitivo y la personalidad están tan integrados que cada uno es parte constitutiva de los demás. Aparece la razón por la cual se cree que el individuo es un ser integral, único e irrepetible, pero con características que lo componen como condición humana. Con estos conceptos se acepta que la persona se constituye “de acuerdo a sus condiciones de existencia, el medio social y la cultura constituyen las condiciones, posibilidades y límites del desarrollo del organismo” (Ludwig y de Mattos, 2023, p. 277).

Uno de los estatutos que consolidan al deporte en el nivel primario, se relaciona con la idea de que la niñez comprende una fase en la que se produce la construcción de la autoconciencia, y aquí es donde esta práctica cobra especial valor, siempre por las interacciones sociales, orientando el interés del niño hacia lo que su condición humana, biológica y natural, establecen para un desarrollo adecuado. El lenguaje de la Educación Física en el DCEP (2018), considera que lo social es esencial para evolucionar normalmente. Los refuerzos que hace la Educación Física de la Biología, de la Psicología Evolutiva, de la Medicina y de la Pedagogía, resultan en una unificación de las premisas por estas disciplinas impulsadas, estableciendo una síntesis explicativa y justificadora de las intervenciones, en lo que se denomina Neurociencias. De esta manera la Educación Física, tributando a una epistemología tanto empírica como naturalista, atiende a las supuestas necesidades naturales del niño por moverse y por estimular las posibilidades de su potencialidad, estableciendo un proceso pedagógico-deportivo con los niños, pero teniendo en cuenta las particularidades establecidas según las fases evolutivas en la que se encuentran.

Todos los análisis desarrollados en más de cuatro años de investigación, permiten entender la complejidad del campo de la educación en general, que obviamente incluye a la Educación Física, que, detrás de un aparente progresismo pedagógico, retoma viejos sentidos y asienta prácticas tradicionales para ostentar el monopolio dentro de las posibles disputas, aunque, al estar en el currículum, casi no tienen resistencias, reivindicándose como la postura que defiende el buen desarrollo humano.

6. Conclusiones

En síntesis, en esta coyuntura portadora de principios pragmáticos, que tanto habla de una educación democrática, la utilización de determinadas palabras, construye un lenguaje pedagógico en la disciplina que viene a anunciar el mejoramiento de la calidad de vida, desde estatutos educativos que supuestamente brindan la posibilidad de que el sujeto -pensado como individuo- se mueva persiguiendo y alcanzando sus propios sueños, y por el bien colectivo, legitimando la idea de que sus propias acciones y su supuesto libre albedrío, por un avance establecido al democratizarse la educación, explican la evolución de la sociedad. En este punto, coincidiendo con Bourdieu (2008), quien estableció un serio cuestionamiento al concepto democratización, al señalar que en esa supuesta libertad de elegir, existe un privilegio para las clases dominantes, porque establece una especie de laissez faire, que culmina por ser un patrimonio de exclusiva potestad ante esto, justamente por los privilegios de tener una mejor educación familiar.

Este texto plantea una mirada sobre un lenguaje y una narrativa que han legitimado y logrado un impacto en el imaginario social y han pasado, muchas veces, a ocupar espacios marginados para la discusión académica, entre ellos la intervención de las Neurociencias y las narrativas que de ellas se desprenden: la felicidad y el desarrollo de competencias por parte del alumnado, entre otras, que han originado la supremacía de una cultura del cuerpo cuya promesa se fundamenta en que los sujetos puedan trabajar y superar cualquier variable que pretenda obstruir el logro de sus proyectos de vida.

Las Neurociencias, aunque relevantes en otros campos, carecen de herramientas suficientes para comprender y enseñar la complejidad que implica la educación del cuerpo, ya que no toma en cuenta el significante que para cada sujeto puede o no ser el deporte en la niñez. Como resultado, se considera aquí que, el discurso neurocientífico es insuficiente y limitado para abordar la enseñanza de las prácticas corporales, destacando una desconexión entre sus postulados y el sujeto. Estos enunciados, que suelen ser presentados como una democratización de la educación, lleno de posibilidades, no hace más que estimular los mismos valores de siempre, estableciendo a los procesos de enseñanza desde las teorías que hablan de cómo aprende el sujeto, como formas de intervenir sobre el sujeto, borrando las particularidades, adecuándolo a la sociedad de una manera cada vez más especializada y haciéndolo pensarse a sí mismo como un producto socialmente valioso, útil e indispensable.

Por ello, para pensar esta investigación, se partió del supuesto que indica que lo pedagógico en la Educación Física, en la actualidad, está revestido por esos discursos que promueven la eficacia desde el valor de la individualidad. Lo correcto, lo eficaz, lo esperable, lo cuantificable, lo que no se desvía la norma prevista, en definitiva, es lo que posee el valor esperado.

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[1] Todo lo publicado sobre este proyecto, inclusive el proyecto mismo, se encuentra en el perfil del Mg. Germán Hours, en:  https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/perfiles/0696HoursG.html, de la FaHCE-UNLP.

[2] Denominación de los autores.